LA VOZ DE ASTURIAS: Consistencia interpretativa

La Voz de Asturias. 19/10/2003
Aurelio M. Seco – Lugar: Auditorio de Oviedo

CONSISTENCIA INTERPRETATIVA

Debido a la delicada situación económica por la que atraviesa la orquesta, lo que más se echa de menos durante el año, porque ha sido una de las mayores reivindicaciones desde el principio, es la oportunidad de ver a la orquesta tocar fuera del Principado. Por lo que parece, salidas se harán, pero este año serán eminentemente nacionales, dejando el viaje alemán para el 2005. En la práctica, esta situación se plasma en una menos ambiciosa programación musical, por lo menos en el aspecto cuantitativo, pero que se ha visto compensada con un política de programación menos conservadora que la anterior temporada, así como más centrada en la recuperación de ciertas obras del patrimonio musical español, ciertamente interesantes, y más, sabiendo que son fruto de otro de los lujos artísticos e intelectuales del Principado: los estudios de Musicología de la Universidad, que con un grupo de investigadores de primera categoría, permiten abordar proyectos de envergadura e interés como el de la grabación para el sello Naxus de las cinco sinfonías de Marqués, editadas por el musicólogo Ramón Sobrino.

Pero si en el aspecto económico hay problemas, en lo interpretativo se goza de una excelente salud. Las obras que se ofrecieron tenían el nexo de unión de ser más o menos descriptivas o programáticas; desde el poema sinfónico –así lo calificó el propio compositor Ramón Prada– Réquiem por Persia , hasta la música del ballet Apolo y las Musas, y la suite Sherezade de Rimsky-Korsakov.

La obra de Prada, fue objeto de una cuidada y escrupulosa interpretación orquestal, compleja en algunos momentos debido a su dificultad métrica, que Maximiano Valdés afrontó con total seguridad, de la que hizo gala durante todo el concierto. No obstante, la obra, riquísima expresivamente, ganaría con una sirena más apropiada y con una interpretación menos llena de prejuicios en el pasaje en el que los músicos gritan al tiempo que tocan. La musicalidad de la interpretación, en la búsqueda por desarrollar las ideas melódicas de gran belleza, fue una de las virtudes de la interpretación de la obra de Stravinsky, con el protagonismo absoluto de las cuerdas. Pero la obra que dio la verdadera altura de la orquesta fue Sherezade , una obra riquísima en el aspecto instrumental, y en la que se puso a prueba la categoría de varios de los principales instrumentistas de la orquesta, que respondieron magníficamente. Como siempre, A. Vasiliev dio muestras de una maravillosa musicalidad en sus partes solistas, como en el conocido acorde arpegiado de séptima de la obra, lleno de matices y cambios de altura y tonalidad, bellamente interpretados. Otro aspecto positivo es la masiva afluencia de público, y más ahora, cuando la orquesta necesita el apoyo incondicional de todos.

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