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Archivos Mensuales: febrero 2008

Con motivo de la conmemoración del IV Centenario de la Universidad de Oviedo se publica el disco titulado Gaudeamus 10, un álbum de otras tantas versiones del Gaudeamus Igitur, himno universitario, interpretadas por artistas asturianos de diverso pelaje y tendencia: post garaje, folk con gaita asturiana, órgano barroco, rock con aires sureños, etc. Entre otras joyas el último tema parido por Manta Ray previo a su disolución, Paco Loco & Muni, Xuacu Amieva, Ramón Prada, Nacho Vegas & Xel, Toli Morilla o Dark L M entre otros muchos.

Gaudeamus_10

Diferencias sobre Gaudeamus Igitur [Ramón Prada, 2007]
órgano de la iglesia de Santa Marina de Puerto de Vega – duración: 7′ 20”
construcción: c. XVI – XVII
restauración: Gerhard Grenzing, 1988

Cuatrocientos años. Ese es el tiempo que comparten, aproximadamente, la Universidad de Oviedo y el órgano ibérico de Puerto de Vega. No hay datos que nos muestren el origen de este instrumento, pero sus características especiales nos llevan al siglo XVII o incluso antes. Único en Asturias, esta auténtica joya barroca, de temperamento mesotónico, se data en una época anterior a la construcción de la propia iglesia (1737): su potente sonoridad hace pensar que llegó de un templo anterior de mayor tamaño.

El hecho de que me propusieran utilizar este órgano para el proyecto de la Universidad fue determinante para aceptar el encargo de componer esta obra: tocar en un instrumento de estas características tan especiales es siempre una experiencia única para un organista. Fue con el órgano como me inicié de niño en la música y ahora, unos cuantos años más tarde, sirve para reencontrarme con él componiendo y tocando de manera realmente gratificante.

El himno universitario Gaudeamus Igitur, escrito anónimamente un siglo después de la construcción del órgano, se presta perfectamente para componer, al estilo barroco español, unas diferencias [aquí también deben tomarse como un tiento] que puedan plasmar la personalidad del instrumento y de su música.
La magnifica sonoridad de este órgano [respetada al máximo en la grabación] nos trasladará irremediablemente a su época: la música de estas diferencias nos situarán en la nave de la iglesia de Puerto de Vega hace 400 años…
Para eso, el organista sólo debe dejarse llevar: es el órgano quien manda…

Ramón Prada, octubre de 2007

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